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La otoplastia reconstructiva se aplica fundamentalmente para aquellos casos que son auténticamente patológicos y que son de origen congénito o que se derivan de traumatismos o quemaduras. “Actualmente, se estima que uno de cada 6.000 niños tienen una malformación auricular menor y uno de cada 15.000, aproximadamente, padecen una malformación auricular compleja”, informa la Dra. Beatriz Berenguer, Secretaria de la Fundación Docente SECPRE. Por otro lado, la otoplastia estética excluye estos dos aspectos y trata de corregir defectos que no son patológicos pero que son antiestéticos como las orejas de soplillo. Este es el principal motivo por el cual se solicita una otoplastia. En este caso, “hay que destacar que uno de cada 30 niños tienen las orejas un poco más despegadas de la cabeza de lo que se considera normal”, comenta la Dra. Berenguer. En este sentido, la doctora explica que “se considera normal que en la parte más proyectada (la parte superior-lateral) la separación de la oreja sea entre 2 y 2,5 cm más o menos. Estos y otros datos se han puesto sobre la mesa en el Curso “Cirugía del pabellón auricular: reconstructiva y estética” celebrado por la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) y la Fundación Docente SECPRE en Madrid, al que han asistido numerosos profesionales de esta especialidad. Intervenciones estéticas en menores Las orejas no juegan un papel tan importante en la estética facial como la nariz, los ojos o el mentón, siempre y cuando se encuentren dentro de una normalidad. Por el contrario, cuando existen alteraciones como las orejas de soplillo o pabellones auriculares de gran tamaño, suele crear unos serios problemas psicológicos tanto a los niños como a los adultos. ver más sobre cirugia estetica
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